Antes de empezar,
tenía que decir esto
Mtra. María Mirón
24 Marzo 2026
Quienes trabajamos en la AMMEV lo hacemos no solo por la MEV, sino por la gente con la que tenemos el privilegio de colaborar, conocer y co-crear. No solo creemos profundamente en el poder de la MEV para transformar la salud — es que no nos queremos separar de este movimiento porque al trabajar dentro de él estamos constantemente inspirados. Como un imán que sube y sube su energía y no nos deja separarnos.
Como Directora del Diplomado me volví a dar cuenta de exactamente esto. Y aunque estos días tengo poco tiempo porque estamos trabajando a un ritmo frenético para alistarnos en el próximo inicio del diplomado, me es necesario pausar unos minutos para reflexionar y sentir, y ahora, con este escrito, transmitir algo sobre el placer y el honor que ha sido colaborar, conversar y crear con estos seres humanos — clínicos, profesores e investigadores brillantes, apasionados y comprometidos — que conforman el claustro docente.
Marcela Sandoval
Trabajar con Marcela ha sido estar cerca de una claridad muy poco común. Su experiencia en la reversión de enfermedades crónicas y alimentación basada en plantas no se siente como expertise abstracto, sino como una forma muy concreta de entender con nombre y apellido la magnitud de lo que puede cambiar en la vida de las personas cuando la MEV se toma en serio. En cada intercambio con ella hay contundencia, pero también muchísima convicción y coherencia.
Margarita Tarragona
Con Margarita, cada conversación es una invitación a integrar el rigor intelectual con la calidez. Su trabajo en psicología positiva se cuela de manera natural en cómo piensa, y colaborar con ella trajo al diplomado una profundidad amable, una forma de pensar el bienestar que no niega la dificultad, pero nunca pierde de vista la posibilidad, el sentido y la conexión.
Ana Carla Cepeda
Hay algo en la forma de pensar de Ana Carla, que conjuntando los roles de investigadora y de clínica, constantemente empuja los bordes, cuestiona, abre y complejiza. Aprecio mucho su manera de pensar desde la ciencia sin perder de vista a la persona, y ella trajo a la mesa una mirada científica muy fina pero siempre orientada al impacto real.
Aram Nava
Con Aram, lo que más me resuena es su generosidad humana y su capacidad para integrar. Desde su perspectiva de MEV como psiquiatra, tiene una forma muy orgánica de conectar piezas complejas que en otros contextos quedarían fragmentadas.
Las conversaciones con él siempre me dejan la sensación de que el panorama de salud en México ya está cambiando desde
todas las trincheras.
Carmen Amezcua
Trabajar con Carmen ha sido profundamente significativo. Hay en ella una sensibilidad poco frecuente para sostener la complejidad humana sin reducirla, y esto se aprecia como una cualidad de presencia genuina en todo su trabajo. Me ha recordado que los bordes y la vanguardia de la ciencia son también y antes que nada un acto profundamente humano. Su participación en este diplomado enriquece la conversación al añadir una mirada crítica sobre la naturaleza fundamental de la salud del clínico y de la comunidad.
Ale Prián
Ale tiene una forma muy especial de aterrizar lo importante en el terreno de lo cotidiano. Desde su experiencia en pediatría, lactancia y crianza, nos recuerda constantemente que la salud se juega también en los primeros vínculos, en la vida diaria, en la prevención más temprana. Colaborar con ella ha sido volver una y otra vez a lo más esencial.
Carla Méndez
Carla aporta una mirada distinta y muy poderosa. Su formación en biología molecular abre puentes muy interesantes entre ciencia, experiencia vivida y transformación de la salud. Trabajar con ella ha sido estar en conversación con alguien que piensa con gran profundidad, pero que también integra desde una experiencia muy encarnada de lo que significa construir salud.
Sandra Lanza
Colaborar con Sandra fue inspirador por su presencia clara y comprometida con el crecimiento de la MEV en nuestra región. Su liderazgo en este campo en Chile se siente en la estructura, responsabilidad y visión tan generosa de comunidad profesional que tiene. Coincidir con ella ha reiterado mi sentir de que este esfuerzo también forma parte de algo más grande.
Luis Vergara
Luis trae una mezcla muy valiosa que conjuga la precisión de la medicina interna y la potencia aplicada de la medicina del deporte y las ciencias del ejercicio. Trabajar con él ha sido recordar que la prescripción de actividad física merece el mismo rigor que cualquier otra intervención médica.
Elisa Sacal
Con Elisa, siempre salgo de nuestras conversaciones con la convicción y el compromiso recargados. Tiene una capacidad para traducir la complejidad en accionables que es muy refrescante, y su expertise en medicina del sueño aporta una mirada muy fina sobre ritmos, recuperación y regulación. Colaborar con ella ha sido seguir su invitación a recordar, con criterio y valentía, que descansar y recuperar energía no son temas periféricos, sino parte central de una vida más íntegra y un compromiso
profesional más habitable.
Víctor Saadia
Trabajar con Víctor ha sido entrar en un diálogo abierto que rara vez se queda en lo evidente. Tiene una forma profundamente ecosistémica de entender la salud, y sobre todo conjuga su curiosidad sincera con una capacidad elegante para cuestionar todo lo que habitualmente damos por sentado en una conversación. Sus preguntas en ocasiones incomodan, pero siempre abren espacios. Creo que es justo en esa intersección donde las ideas nacen y los paradigmas se transforman.
Construir este diplomado con ellas y ellos ha sido, para mí, una experiencia muy especial, no solamente por lo que cada experto docente sabe, sino por la manera en que lo pusieron al servicio de un sueño compartido: el de cambiar el ecosistema de salud en México. Hemos construido el diplomado justamente desde la conversación, el cuestionamiento, el cuidado y una búsqueda compartida de hacer las cosas de otra manera, con corazón, integridad y excelencia. Y estoy segura de que esto se
transmite en cada clase.
María Mirón
Es raro escribir sobre una misma dentro de un proceso así, porque este Diplomado también me ha ido transformando a mí. Siento que, más que dirigirlo, lo he habitado.
En una orquesta de conversaciones, dudas, papers y videollamadas, me ha invitado a sostener preguntas cruciales sobre cómo integrar sin sobresimplificar, cómo hacer espacio para la complejidad sin perder de vista la utilidad clínica, y cómo no traicionar lo humano en medio de lo técnico. Y vuelvo, en todas mis aristas, una y otra vez a lo mismo: la salud no ocurre ni puede entenderse de manera aislada, sino en relaciones. Esta experiencia me ha dado el regalo de ver con claridad que una de las cosas que más disfruto es habitar las intersecciones y desde ahí hacer dialogar lo que normalmente se piensa por separado.
Más allá de saber que este Diplomado va a abrir un camino para seguir transformando el ecosistema de salud a través de la educación, creo que también tiene el potencial de cambiar, de manera muy fina, la forma en que nos pensamos como profesionales de la salud.
Estoy profundamente agradecida porque este espacio que hemos construido juntos no solo transmite conocimiento valiosísimo, sino que nos permite mirar distinto nuestra práctica, nuestro rol y nuestra responsabilidad.